Muerte para piano (y otros lirios con valses de nieve)
El cielo ya pintaba los entrecolores de la noche cuando el Arroz llegó a la puerta de Patty. Hacia el horizonte se hacía un incendio de tonos anaranjados y violetas, mientras que, en la cima del cielo, las estrellas ya dejaban ver su brillo. Sintió un escalofrío extraño de explicar: algo que vibraba en el estómago y rasgaba como un azote hasta la parte de atrás del pecho, justo detrás del corazón.
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