Donde florecen las promesas
Pero sí tenían algo que ninguna enfermedad podía arrebatarles: el amor por su abuelo, la fe que él les había enseñado desde pequeñas y la esperanza de volver a verlo cruzar la puerta de casa con esa sonrisa tranquila que siempre les hacía sentir que todo estaría bien.
Leer artículo