Me muero por verte
Hace tiempo que dejó de dolerle la indiferencia. Al comienzo, le resultó muy difícil. Lloraba en silencio. No entendía como aquella misma gente que lo trataba como a un rey ahora lo menospreciaba. Aprendió a no hundirse en pensamientos negativos, cuando sentía que la melancolía venía a envolverlo, cerraba los ojos y trataba de recordar los momentos felices.
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