Preciosos maniquís (Capítulo 1)
Esta noche salí del trabajo antes de las siete y fui por un café a una juguería para gente con sueldos bromistas y desalmados, ya sabes, precios algo regalones, un cuchitril con mala decoración, pero que todavía tenía notable limpieza y no se ven ratas o insectos bailando a mitad de las mesas simplonas y baratas. Así que me senté y miré la carta y me decidí por un americano.
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