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Testimonios de una divorciada

Posteriormente, se solicita a mi persona que relate la carta enviada por la señora Martha Mikelsen, exesposa del Sr. Alponte para registrar su testimonio en el caso en cuestión.

Luis Fernando Ramírez
13 de abril de 2026
12 min de lectura
Acorde con las investigaciones periodísticas, usted señor Thomas estuvo involucrado en las tentativas de asesinato en contra del empresario naviero Marcus Alponte Rivasplata De La Madrid o mejor conocido como Plata ponte por el grupo mafioso que usted presidía en contubernio con el dictador Generalísimo Rosskeltver y el resto de gabinete ministerial. Fueron esas las palabras del juez. El acusado intentó responder pero fue bruscamente silenciado por su defensa quienes impusieron una orden de protesta, el juez les cede la palabra. Estimada señoría y señores del distinguido jurado, mi cliente y excelentísimo expremier del país Balleim no ha realizado ninguna de las imputaciones mencionadas. En efecto, él tuvo conocimiento de las intenciones perversas del fallecido exdictador, del señor Golstein, primer ministro en aquel entonces, y del artífice de la celada, el fallecido exministro de defensa Roger Matheuw Esquivel. En ese preciso instante el acusado solicita el uso de la palabra y el juez accede. Como verán distinguida concurrencia, mi persona en efecto tomó conocimiento de ello a raíz de servicio de inteligencia de mi despacho, quienes me hicieron llegar esta carta, entrega el documento al oficial. La carta redactada y firmada por el Matheuw indica en su encabezado asunto de estado de urgencia en materia de defensa nacional; data del 4 de abril de 1977 y tiene como destinatario al exdictador. En dicha misiva se informa acerca de la necesidad de una reunión de urgencia para abordar el tema de la situación del Sr. Alponte Rivasplata y de su implicancia en el hecho de venta de secretos de estado en materia de defensa a las fuerzas opositoras rebeldes y a los militares de su país Colkkein. Como miembro, lo cual me arrepiento grandemente, del gabinete del exdictador conocía que cuando una persona vendía secretos de estado era considerado traidor a la patria con lo que se ordenaría su inmediata captura, ejecución y exterminio de todos sus allegados. Lamentablemente, no logré impedir que ciertos hombres de confianza del empresario fuesen aprehendidos y conducidos al trágico destino; sin embargo, logré salvar a sus familiares. El acusado procede a tomar agua y continúa su alegato. Efectivamente, yo indiqué a mi asesor principal que se apersonase ante el empresario, quien generalmente pernoctaba en los clubes nocturnos de jazz brasileño y mambo, en particular el Mozambique (…). El juez da por concluida la alocución del acusado para hacer pasar al también detenido asesor Montklac Racklecs y le solicita que brinde su testimonio. Este primero procede a presentarse y posteriormente indica: Ciertamente, el señor Thomas me indicó que me apersonase al club Mozambique e indique al señor Alponte Rivasplata que debía huir del país en esos precisos instantes porque de lo contrario le esperaba una bala de plomo. Él me entendió a la perfección y salimos del lugar inmediatamente. Asimismo, le informé que lo dejaría en un hangar protegido por fuerzas leales a T…n y que dicho elemento tenía como destino un lugar apartado en las afueras de Estocolmo en Suecia. En ese momento el fiscal solicita la palabra y realiza la pregunta: Indicaría por favor si es que el señor Tulkun se apersonó al lugar de los hechos mencionados, entiéndase el mismo día 04 de abril de 1977. El señor Montklac respondió afirmativamente e indicó que apenas escuchó una conversación en donde Tulkun reprochaba a Alponte el hecho de haber realizado ello a sus espaldas y lo que ello implicaba, ergo indicó que por el hecho de que fue como un padre para él y a pesar del gran dolor que la noticia le infligió, él había organizado ello a fin de ponerlo a buen recaudo (…). Asimismo, adicionó que en ese mismo momento otro contingente policial contaba con órdenes directas de T…n de resguardar y llevar a la familia de Alponte a un lugar seguro donde pudiesen abordar otro avión con rumbo a Suecia, Gotemburgo. Lamentablemente, la familia tendría que ser informada de todo lo que acontecía, por lo que la relación entre esposos quedaría severamente dañada. En efecto, Alponte era un financista muy importante del régimen y tenía intereses que el conflicto fuese favorable a Ballein para que obtuviera el monopolio en el negocio de navíos, pero el hecho del avance de la contraofensiva y de los resultados adversos hizo que precipitadamente decidiese apoyar la causa rebelde y a los enemigos en fin de ganarse réditos para garantizar su estabilidad en caso Ballein fuese derrotada. Posteriormente, se solicita a mi persona que relate la carta enviada por la señora Martha Mikelsen, exesposa del Sr. Alponte para registrar su testimonio en el caso en cuestión. La misiva comienza así: (…) Señora será mejor que no se resista y brinde colaboración con las fuerzas del orden. Fue eso lo que me inquirió uno de los tres hombres vestidos de marrón con guantes de cuero, saco, corbata, pantalón y sombrero, este último de color negro. Me pareció sumamente extraño ya que mi esposo era un empresario de alto prestigio y según sus dichos nadie del gobierno se atrevería siquiera a incomodarle. Les indiqué que solo estábamos los niños, mis dos hijos varones y mi sobrina, y yo; no era necesario el empleo de la fuerza. En ese instante, el que aparentaba ser el jefe me indicó que nos introdujésemos en mi domicilio, nos detuvimos en el zaguán y allí me explicó amablemente… Mi estimada señora antes que fuerzas opositoras se dirijan ante usted y le refieran cualquier otro detalle inoportuno será mejor que de fuerza certera sea conocida de lo siguiente: su esposo es espía de la resistencia y es acusado de alta traición al actual gobierno. Me quedé helada, cuasi sincopal, mis expresiones se tornaron mortuorias y tuvieron los acompañantes socorrerme prontamente para que no fuese a impactar en el suelo o mi cabeza no diera con la superficie de la columna cilíndrica posterior. Mientras ello, este prosiguió. En efecto, es lo que ha suscitado nuestra intervención para socorrerla y poderla extraer del país de una forma segura ya que lamentablemente el enemigo ha avanzado en su contraofensiva de una forma agigantada y nos encontramos en condiciones muy desfavorables. Asimismo si fuerzas allegadas al supremo generalísimo llegasen a enterarse exactamente de la información completa tenga por seguro que su familia ya estaría con los gusanos. Cada palabra suya eran como puñales que me agrietaban el corazón hasta partirlo en mil pedazos, esas letras no cesaban en horadar mi alma hasta el punto de corroerla por completo en ese primer instante saber que mi esposo era cómplice de alta traición al gobierno que en ese momento consideraba democrático y posteriormente enterarme por fuentes externas de todo lo contrario, era inaguantable. Y prosiguió. Mi excelentísima señora indíqueles a los niños que iremos a un paseo largo donde se divertirán mucho y conocerán nuevos amigos. Es mejor así, asimismo mencionarle respecto a su sobrina decirle que sus padres fallecieron, luego del viaje lo procesará de mejor manera. El destino del avión es a Suecia, Gotemburgo. Tendrá allí una casa de 500 metros cuadrados, todo amoblado, cocina, comedor, personal doméstico, un auto BMW 58XT modelo 1980, piscina, servicio escolar, seguro de salud y demás comodidades. La ayudaremos a empacar mientras digiere la noticia, debemos darnos prisa. En ese trance de confusión y nebulosa atiné a cargar a mi hijo Jorge, el más pequeño y saltarín quien en ese instante portaba un polo de color lila, unos pantalones jean, zapatillas rojas y unos rulitos dorados que “flameaban” su hermosa cabecita. Los guardias me ayudaron en llevar a José y Marianne. Pareciera que un lapso de anulación me hubiese obnubilado por lo que no recuerdo ni en qué momento atiné a ingresar al auto, solo al momento de mirar por la ventana trasera en la parte posterior del auto visualicé borrosamente un camión, en dicho momento entiendo que el vehículo que me trasladaba aceleró inusitadamente, me desmayé.

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