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Recuerdos de una tormenta

El riachuelo que pasa por el centro de la ciudad, aún no estaba canalizado y cuando llovía se producían crecidas peligrosas, muchas veces el agua salía de su cause, llenando de lodo y vegetales las calles cercanas, nosotros vivíamos cerca...

Violeta Truyenque
19 de octubre de 2025
5 min de lectura
Llueve a cántaros, hay truenos y relámpagos… no se puede salir, es mejor permanecer en casa, pero ¡¡¡mira lo que tienes en tus manos!!!, es el álbum de fotografias de mi papá, ¿Qué tal si lo miramos juntos?...ellos son tus abuelos, tú no te acuerdas de ellos… fallecieron cuando eras pequeñito, mira, allí te tiene entre sus brazos mi mamá, recién habías nacido, ¡¡¡cómo te querían!!! Te daban gusto en todo, claro eras su primer nieto. Y estas fotos… Ah, fueron tomadas en un día como hoy… llovía torrencialmente; hijo mío te voy a contar lo que pasó aquel día. El riachuelo que pasa por el centro de la ciudad, aún no estaba canalizado y cuando llovía se producían crecidas peligrosas, muchas veces el agua salía de su cause, llenando de lodo y vegetales las calles cercanas, nosotros vivíamos cerca; a mi papá le gustaba tomar fotografías…ese día la lluvia arreciaba con mas fuerza y papá tomó su cámara y subió al segundo piso de la casa desde donde la vista era panorámica… no se percató que la puerta de la casa estaba abierta y yo estaba allí en el umbral viendo como caía la lluvia, no me importaba mojarme, amaba chapotear en los charcos que se formaban, sin darme cuenta me fui alejando de la puerta buscando más charcos , de pronto vi que la gente corría gritando… yo a mis escasos 5 años no les entendía por el ruido que había… papá seguía tomando fotos, estaba en un lugar seguro, pero al enfocar su cámara hacia donde la gente corría –según me contó muchos años después– se le escarapeló el cuerpo al verme feliz jugando justo en el lugar por donde pasaría la avalancha que se acercaba; se percató del peligro que corría, tiró su cámara y como pudo se descolgó del balcón y fue a rescatarme, me agarró de la cintura y corrió como nunca lo había hecho, la avalancha estaba encima de nosotros, en su desesperación vio que había una plataforma de cemento y allí me arrojó con todas sus fuerzas, los vecinos me cogieron, papá fue arrastrado por el agua pero gracias a los amigos que estaban en la orilla y le tiraron sogas logró salvarse, al salir y encontrarnos me abrazó llorando, agradeció al Señor y a los vecinos por habernos salvado, me cargó y juntos fuimos a buscar su cámara fotográfica, la encontramos en perfecto estado ya que la avalancha no había llegado al segundo piso de la casa, allí me tomó esta fotografía… mira estoy todo empapado de mi ropa chorrea agua, papá también estaba mojado y lleno de lodo… Gracias papá por arriesgar tu vida por salvarme, te amo y te extraño.

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