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Microrrelatos

Por la radio escucho que esa noche juegan los Habs contra los Maple Leafs. «¿Es hoy?» le pregunto al taxista. «Sí, hoy sábado» responde. «Déjeme aquí» digo y le pago. Al bajar del auto grito: ¡Soy un huevón!

Rafael Rojas
20 de mayo de 2026
9 min de lectura
Son las seis de la mañana de un miércoles y tengo sueño. Estoy en la iglesia arrodillado. La imagen de Jesús en la cruz, me sigue dando miedo. El sacerdote habla en un idioma que no conozco. Quiero regresar a casa. «¿Por qué siempre me hace lo mismo?» me pregunto. Al salir de misa, como todos los años, escucho a mi mamá decirme: «Ahora sí. Feliz cumpleaños hijito» y me da un beso en la frente. * Escucho al doctor decirle a mi papá: «No creo que pase del jueves». Veo a mi abuelita. Esta dormida. Al darle un beso en la frente abre los ojos y me regala una sonrisa. «¿Te leo?» le preguntó y asiente. Saco el libro del cajón. Mientras lo hago recuerdo ese año que pasé en el hospital y me perdí el primer año de primaria. Ella fue a verme todos los días y me enseñó a leer y escribir… que es lo único bueno que sé hacer en esta vida. * «El viernes… si quieres» me dijo. Camino a su casa repaso las cosas que le voy a decir. Revisó el bolsillo para asegurarme que tengo el casete que he grabado para ella. Me sudan las manos. ¿La besaré? Estoy a media cuadra, a lo lejos veo su casa. Un auto se estaciona y toca el claxon, veo a una chica salir de la casa y subirse al auto. ¿No era hija única? Toco el timbre y pregunto por ella. «Ay que pena joven, la señorita acaba de salir». * Me levanto asustado. Veo el reloj y salto de la cama. Me ducho y cambio en dos minutos. En la calle detengo el primer taxi que veo. Le digo la dirección. Dudo en llamar a mi jefe, es mi tercera falta este mes. Por la radio escucho que esa noche juegan los Habs contra los Maple Leafs. «¿Es hoy?» le pregunto al taxista. «Sí, hoy sábado» responde. «Déjeme aquí» digo y le pago. Al bajar del auto grito: ¡Soy un huevón! y camino regreso a casa. * «Imagínate que les dices a tus abuelitos que los vas a visitar. Mamita ha preparado tu comida favorita y Papito ha sacado los juguetes. Las horas pasan y no llegas. «Espero que no se haya enfermado, debe ser culpa de su asma» dicen. Es muy tarde, saben que no vendrás. Mamita guarda la comida en la refrigeradora y Papito los juguetes en la caja. Sentados en el sillón ven con lágrimas en los ojos tus fotos de bebé» —Pues, así se siente Dios si no vas a misa —me dijo mi mamá a los siete años y a partir de entonces voy a misa todos los domingos a pesar de no creer en Dios. * Es lunes, el día que le entregaran los resultados en el hospital. Al recibirlos no puede creer lo que ve. Al salir se dirige al banco y vacía su cuenta. En un casino, apuesta todo al número siete. Gana. Después de cobrar, toma un taxi para evitar que le roben. Al llegar a su casa entra a su habitación. Saca el revolver del cajón, coloca una sola bala en el tambor lo gira y cierra. Se lo pone en la sien, jala el gatillo, cierra los ojos y dispara. * Escucha el grito de una mujer y una puerta cerrarse. Se asusta y abre los ojos. Se supone que no hay nadie en casa. Es martes, sus papás deben estar en el cine. Se sube la bragueta y esconde la revista detrás del pantalón. Al salir no ve a nadie. Duda si todo fue producto de su imaginación. Regresa al baño, revisa el piso y las paredes, pero todo está limpio. «¡Qué raro! ¿Dónde está? ¿Será que tienen razón y esta vaina te vuelve loco?» piensa. Va a la cocina por una gaseosa. Minutos después al tirar la lata ve en el bote de la basura los zapatos de gamuza azul de su mamá manchados de un líquido blanco.

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