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Mi mejor amiga y su bebé
Han pasado unas semanas y aún sigo deprimida, por Lorena, por la bebé Claudia y por todo lo que había pasado. Seguía pensando en la bebé Claudita, ¿Qué será de ella? ¿dónde estará ahora?
Pamela Rodriguez
17 de enero de 2026
12 min de lectura
Estaba yo en mi departamento en San Isidro, vivo sola y estaba tomando un café, una tarde de domingo, después de toda una semana agotadora. Estaba ya descansando cuando tocaron a mi puerta. Era mi mejor amiga Cinthya, toda agitada, desaliñada, con un bolso rosa y un bulto que se le caía.
Me pareció extrañísimo que viniera a verme precisamente a mí, y sin avisar.
Pero no venía sola. Vino con su bebé en brazos.
-Hola Lorena amiga, ¡qué sorpresa! –la saludé extrañada, pero con entusiasmo.
-Hola, Cinthya, en realidad no tengo mucho tiempo, tengo que salir urgentemente y no tengo con quien dejar a mi bebé Claudita. Estoy sola, y mis padres no están en el país, viven en el extranjero.
Solo van a ser dos horas. Tengo que hacer una diligencia a Chosica, no lo haría si no fuera estrictamente necesario.
Me quedé en shock. No sabía mucho de ella, solo hace unos meses, me había enviado fotos de su hermosa pancita de embarazo, y luego las fotos de su bebé. Pero como estaba tan absorbida por mi trabajo, solo la felicité y hasta allí llegó la comunicación.
Pero hoy, esta tarde de domingo, sí que me sorprendió.
-¡Por supuesto! Estaré gustosa de cuidar a tu bebé, está hermosa, déjamela nomás. ¿Solo por unas horas?
-Muchas gracias, aquí en este bolso dejo todo lo que necesitas, leche, pañales, toallitas húmedas, algunos juguetes, todo lo que necesita. Es una bebé muy tranquila, no da ningún problema. Seguro va a dormir todo este tiempo.
-Ok, está bien, todo listo, no te preocupes, con gusto me encargaré. –le respondí complaciente pero aún muy intrigada. Y se fue rápido.
No nos habíamos visto durante mucho tiempo. Hace años que no sabía mucho de ella, solo la veía por sus historias de Instagram, pero no publicaba mucho, y no nos comunicábamos.
La nena, Claudita, lloraba mucho y se quejaba; abrí el bolso, y vi por fin lo que había dejado, la leche y pañales, no eran suficientes. Ya se estaba inquietando demasiado, no dejaba de llorar.
Pasaron dos horas, tres, cuatro, cinco horas; ya eran 11 de la noche, no regresaba, y la niña no paraba de llorar. Ese día no pude dormir.
Estuve llamando a Lorena todo el tiempo para que venga por su bebé, y nada; su teléfono estaba apagado; le enviaba mensajes de texto, por redes sociales, y nada.
Al día siguiente ya era lunes, y la situación ya se había salido de control, se notaba que la bebé estaba mal, requería mayor atención.
Ya se había acabado la leche y los pañales del bolso; tuve que ir al Supermercado para comprar más. Tuve que pedir permiso en el trabajo para poder faltar y ocuparme de la niña por mientras.
Pasaron tres, cuatro, cinco, seis, siete días. Al sétimo día tocaron la puerta. Era Jerson, el nuevo novio de Lorena. Estaba todo agitado, sudado, todo desencajado. No lo conocía, solo por fotos en redes.
-Qué bueno que llegaste Jerson, ahí está Claudita, tu bebé durmiendo, en el cuarto, está bien, pero estuvo llorando inquiera, por fin llegaste para llevarte a tu hija. Estuve llamando a Lorena y no me contestaba.
-No vengo de visita ni a recoger a ninguna bebé Cinthya; Lorena ha falleció, estaba desaparecida. La han encontrado muerta en extrañas circunstancias, la policía dice que estuvo muerta 7 días y recién han encontrado su cuerpo.
Ni la policía que la encontró ni el hospital que la llevaron me dan ninguna información todavía, hasta ahora no me dicen qué es lo que ha pasado.
Solo sé que vino aquí contigo, estuvo aquí.
-Sí ella vino aquí, a pedir que cuide a tu bebé, Claudita, que estaba sola, solo me la dejó, estuvo un rato y tuvo que hacer una diligencia.
-¿Qué? ¿Quién es la bebé? ¿Es tu bebé? -Recién se fijó bien en la bebé que estaba dormidita en mi cama en la habitación entreabierta.
-Ella no es mi hija, no es nuestra hija, no tenemos hijos. Es tu hija, debe ser tu hija o se la robaste a alguien.
-Pero ella me dijo que era su hija, me pidió que la cuidara, que estaba sola, y que iba a ir a Chosica.
-El lugar en el que encontraron a Lorena muerta… Tú lo sabías… ¿Cómo lo sabías Y ¿quién es esa niña? ¿Por qué la tienes tú si no es tu hija? No es hija de Cinthya ni mi hija, nosotros no tenemos hijos. Ella nunca estuvo embarazada.
-¡Me envió fotos de la barriga en el embarazo y de la bebé cuando nació! – Le mostré las fotos.
-¡Es imposible!, Lorena siempre ha estado conmigo y te aseguro que ella nunca estuvo embarazada. No sé quién es esa niña, y qué haces con ella. Tú debes saber algo de lo que le pasó a mi esposa. Voy a llamar a la policía.
¿Por favor con la policía?, llamo para reportar el caso del secuestro de una bebé, que había desaparecido.
-¡No por favor, créeme! ¡La bebé es hija de Lorena, ella me la dejó para cuidarla! – Él no se movió de allí hasta que llegara la policía, hasta que al fin llegaron en unas horas.
Jerson le contó a la policía que yo había secuestrado al a bebé y que ahora decía que era hija de su novia Lorena y de él. Le dijo a la policía que yo sabía algo de la muerte de su novia Lorena.
Revisaron toda la casa, no había rastro de habitación para bebé ni juguetes ni pañales ni leche ni nada que indicara que fuera mi hija.
-Vamos a tener que llevarla para interrogarla; la niña va a tener que ser llevada con el médico legista para confirmar su identidad; luego con la asistente social, para buscar a sus padres, y si no se comprueba su identidad, lo lamento mucho, pero la niña tendrá que ir a un albergue.
-Señor policía cualquier mayor información sobre la muerte de mi novia me la hace saber inmediatamente a mí; estamos muy consternados con todo esto que ocurrió; y sobre la bebé, le aseguro que no es mi hija mía ni de mi novia, pero y cualquier trámite yo me encargo, me informa, me pasa la voz. – respondió Jerson suspicazmente.
Estuve horas en el interrogatorio. Tuve que explicar que fue Lorena quien llegó a mi casa con la bebé, fue ella quien me dijo que iba a ir a Chosica a hacer una diligencia, que la estuve llamando e intentando comunicarme con ella todo este tiempo y nada. Le mostré la foto que me envió hace meses de su embarazo, y después de la bebé cuando nació.
-Usted fue la última persona con la que se comunicó y la última persona que sabía de su paradero. La estaban buscando como desaparecida, nadie sabía de su paradero, Fueron siete días después que se le encontró el cuerpo.
Después de horas de duro y agotador interrogatorio, me soltaron, Con la evidencia del bolso que me dejaron con las cosas de la bebé, y con la revisión de mi casa, pudieron corroborar mi declaración. Pero seguirían investigando y me iban a llamar para seguir dando mis declaraciones para esclarecer el caso.
Han pasado unas semanas y aún sigo deprimida, por Lorena, por la bebé Claudia y por todo lo que había pasado. Seguía pensando en la bebé Claudita, ¿Qué será de ella? ¿dónde estará ahora?
A veces me pongo a pensar si la podría adoptar, y cómo hubiera sido si yo hubiera sido su madre, y ella mi hija.
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