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Los cocodrilos civilizados

Entonces la familia de cocodrilos civilizados se hizo amiga de la manada de capibaras. Pasó mucho tiempo y los hijitos de los cocodrilos se hicieron amigos y juagaban a las chapadas y a jugar escondidas bajo el agua con los hijitos de la familia de los capibaras, los capibaras eran felices, pues cuando se cansaban de nadar ellos se subían al lomo de los cocodrilos y ellos los llevaban a todas partes el rio.

Santiago Rivas
09 de febrero de 2026
3 min de lectura
Había una vez un cocodrilo que vivía en el río Amazonas, el río más grande y caudaloso del mundo. Ese cocodrilo no era como los otros cocodrilos, que mataban, comían carne y eran agresivos. Él no era así, él era un cocodrilo amable y tenía una familia, su esposa y dos hijos. Su familia también era amable, pero los otros cocodrilos les decían: “Ustedes no son cocodrilos de verdad”. Pero ellos decían: “Nosotros somos cocodrilos civilizados, no vamos a comer a nadie, somos pacíficos”. Los otros cocodrilos les odiaban porque ellos no cumplían con sus reglas de comer carne, de matar a todo ser que se metía con ellos y cosas así. Un día la pobre familia de cocodrilos civilizados tuvo que irse a otro río para vivir porque los otros cocodrilos ya no les soportaban más, y ellos se fueron a otro río. En ese río vivían los capibaras. Cuando los cocodrilos llegaron, todos los capibaras huyeron de terror y se fueron a los arbustos y no salieron de allí. “Venimos en paz no les comeremos”, dijo el papá cocodrilo. Pero los capibaras no salieron. El padre cocodrilo intentó varias veces comunicarse con los capibaras, pero no salían. Al final, cansado de llamarlos, el padre cocodrilo guio a la familia a vivir a ese nuevo entorno. Los capibaras bien escondidos espiaban a la familia de cocodrilos civilizados, y ellos se decían entre sí: “Mira, ellos no comen carne, solo comen fruta” o “ellos son amables con todos los demás animales”. Y poco a poco, los capibaras se acercaron más y más a los cocodrilos, hasta que un día estuvieron tan cerca de los cocodrilos que finalmente un capibara (él era más grande, el más fuerte, era el jefe capibara) habló: “Ustedes cocodrilos no son como los demás, ustedes no se alimentan de carne sino de verduras y frutos caídos, ustedes son ordenados y cariñosos con los demás y consigo mismos, ustedes se ganaron nuestra confianza, y podremos ser vuestros amigos si ustedes prometen no comer o dañar a nuestra manada de capibaras”. “Nosotros lo prometemos” dijo el padre cocodrilo. Y desde ese entonces la familia de cocodrilos civilizados se hizo amiga de la manada de capibaras. Pasó mucho tiempo y los hijitos de los cocodrilos se hicieron amigos y juagaban a las chapadas y a jugar escondidas bajo el agua con los hijitos de la familia de los capibaras, los capibaras eran felices, pues cuando se cansaban de nadar ellos se subían al lomo de los cocodrilos y ellos los llevaban a todas partes el rio. Un día un cocodrilo civilizado se adentró en el mar y tuvo una aventura inolvidable... pero esa ya es otra historia. Así que no te asombres cuando veas capibaras en el lomo de cocodrilos, porque esos cocodrilos son cocodrilos civilizados. Fin... o tal vez no...

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