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El pez por la boca muere

Desconfiemos de los que aducen que por sí solos lograrán salvarnos. Una persona poco hará para solucionar los inconvenientes del país. Requieren rodearse de equipos talentosos. Liderar es delegar y escuchar.

Alfredo Coronel Zegarra
08 de marzo de 2026
5 min de lectura
Estos días los pasamos escuchando lo que ofrecen los candidatos presidenciales y parlamentarios. Deberíamos estar atentos a las contradicciones en las que entran. Ya sea con los allegados, el accionar previo o lo plasmado en los planes de gobierno. ¿Por qué darme ese trabajo? Pues, auscultarlos permitirá reconocer sus reales intenciones. ¡Conciliaremos promesas y realidades! Encontraremos gente que defiende la ley sobre todo; sin embargo, entre los acompañantes hay prontuariados. Hablan de eficiencia y lucha contra la corrupción, mientras ellos o los dirigentes del movimiento hacen arreglos bajo la mesa aprovechando fondos públicos. Asimismo, asentiremos ante aquel que menciona proteger el mercado, pero en sus filas hallamos connotados estatistas y promotores del control de la iniciativa individual. Abogan en favor de la creación de emprendimientos y en simultáneo, llevan congresistas que hicieron la carrera oponiéndose a la empresa formal. Van hermanados al sistema económico liberal y, acusándolo tras bastidores de agravar la pobreza, confabulan para desaparecerlo. Reforzar la institucionalidad es su norte y coinciden en intervenir los fueros del Banco Central de Reserva. Aunque critican acremente los déficits del tesoro público, ven con beneplácito exoneraciones y beneficios fiscales. Cabe indicar que hay escuderos de la ética que se han beneficiado de prebendas gubernamentales en negocios propios. Ofrecen meritocracia y postulan flanqueados de familiares o “técnicos” carentes de calificaciones. Igual, están aquellos que se dicen respetuosos del Estado de Derecho y amparan legislación que busca saltarse la Constitución. Desdeñan compromisos y contratos que vinculan los sectores público y privado. Fieros paladines de la expresión irrestricta, cuando se les señalan errores arremeten contra los medios por hacerlo. Insisten en conseguir acuerdos y alianzas como fórmula que ayude a impulsar la erosionada confianza; a pesar de mostrar desinterés en converger con distintos partidos. Despotrican contra la multiplicidad de opciones electorales y cuando era oportuno fueron incapaces de aportar ladrillos en la construcción de un frente. Desconfiemos de los que aducen que por sí solos lograrán salvarnos. Una persona poco hará para solucionar los inconvenientes del país. Requieren rodearse de equipos talentosos. Liderar es delegar y escuchar. Identificar inconsistencias e incoherencias permitirá que sepamos a qué nos atendríamos. Los antecedentes, las juntas y los papeles mandan. Por suerte, no habrá que revisar los treinta y pico postulantes, varios deberemos dejarlos de lado gracias a las posiciones extremas o populistas que enarbolan. Usemos la “lista corta” que barajamos. Seamos escépticos y diligentes en esta revisión, es el futuro de todos. Entregarle el destino a quien es inescrupuloso con la palabra dada es peligroso para la democracia y las libertades particulares. Esperemos que sigan hablando, así mostrarán su verdadera cara.

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