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¡Dame show!
Digamos que viene en el chip, que es parte de nuestra idiosincrasia. No entendemos la vida si no es de manera dramática y exagerada, como un capítulo de “La rosa de Guadalupe”.
Pedro Casusol
07 de noviembre de 2025
5 min de lectura
Lo gritan los youtubers, lo celebra Magaly, lo encarna Jerí. Si algo me queda claro es que a los peruanos nos encanta el show: nos fascina, nos aloca, es el cristal por el que vemos el mundo. Qué insípida sería la vida para algunos si a los políticos les interesara el bien común, si el Perú mejorara, si nuestra identidad como nación fuera un poco más allá del pan con chicharrón. ¡Que dios nos libre de un minuto de sosiego!
Digamos que viene en el chip, que es parte de nuestra idiosincrasia. No entendemos la vida si no es de manera dramática y exagerada, como un capítulo de “La rosa de Guadalupe”. Esto nunca se nota tanto como en época electoral. Es el momento en que la clase política tiene que bajar al llano para pedir el voto de la gente, en una sociedad marcada por el desinterés, la sospecha y el rencor. No hace falta explicar cómo serán estos meses.
Si los últimos comicios fueron horribles, imaginen la batalla campal que será este 2026. Hablamos de 43 partidos inscritos, 39 candidaturas presidenciales con sus respectivas listas para la Cámara de Diputados, Senado y Parlamento Andino. Todo eso suma 10,257 candidatos dispuestos a brindar show a cambio de tu voto. O sea que a la polarización hay que sumarle la fragmentación, resultado de las contrarreformas impulsadas por los partidos que eliminaron filtros y desnaturalizaron el proceso. El único resultado posible será el Congreso menos representativo de la historia.
Ironías aparte, en esta competencia de liliputienses votaremos con una cédula gigante. Esto será un dolor de cabeza para todos, y lo único que recibiremos a cambio será el espectáculo de la decadencia política peruana. Seis meses de puro circo electoral. El meme peruano en su máximo esplendor. Lo peor es que funciona; basta con sopesar el gobierno de Jerí. El mismo que votó por las leyes procrimen hoy se dedica a actuar ante las cámaras, paseándose por los penales y patrullando de madrugada.
No me malinterpreten: no estoy diciendo que alguien se trague el cuento de que Jerí se encuentra combatiendo la delincuencia. Quiero decir que basta con que actúe como si lo estuviera haciendo. Algunas fotos difundidas por canales oficiales, transmisiones vía TikTok, encuentros “espontáneos” con periodistas para conseguir declaraciones al vuelo con las que se arman reportajes complacientes. Los peruanos nos conformamos con eso: la farsa. Los choferes siguen siendo baleados y extorsionados. El estado de emergencia y los militares sacando a pasear sus fusiles son parte de la pantomima.
Mientras, va empezando la temporada de circo. Los insultos y el “Celebrity Deathmatch” político ya circulan entre los partidos de derecha. Todos ofrecen más de lo mismo. Su apuesta es por la amnesia popular y la mentira descarada, esperando que el show surta efecto. Como ocurre con Jerí, quien, sin llegar a ser exitoso, tiene cifras que le alcanzan para durar hasta Navidad, incluso con una víctima durante las protestas. Saben bien que existe una alta probabilidad de ser defenestrados. Por eso, pese a la bulla y las promesas vacías, debemos castigar a los partidos que nos arrastraron aquí. Al menos, hagámosles la vida difícil; que se metan el show donde no les dé el sol.
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