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Cumpleaños
Ese cumpleaños no lo pasaría tan sola como había planeado, pero no se sentía frustrada ni desanimada. Se sentía diferente. Sentía que pertenecía a algo, y no llevaba ni 24 horas conociendo a las personas que la rodeaban.
Thalía Correa
10 de abril de 2026
5 min de lectura
Necesitaba alejarse de todo lo que conocía. Estaba sufriendo ansiedad y no confiaba en nadie. Mientras crecía, su madre le decía que dejara de llorar, que tenía que ser fuerte; y aunque no compartiera esa idea, se esforzaba por no parecer débil.
No celebraba sus cumpleaños, pero no quería que los 21 pasaran desapercibidos. Buscó opciones: necesitaba vivir nuevas aventuras. Estaba convencida de que solo se necesitaba a sí misma para disfrutar.
Cuando llegó el día del viaje, se sintió nerviosa, asustada y sin ganas de ir a ese plan que había organizado con cinco meses de anticipación. Se despidió de su madre con miedo de no volver a verla. Ya en la carretera, pudo respirar mejor mientras miraba por la ventana sin mucho interés.
Llegó al punto de encuentro y conoció al pequeño grupo con el que pasaría el fin de semana. Eran cuatro parejas y ella. Al principio se sintió intimidada, porque todos eran mayores, pero lograron que se sintiera parte del grupo desde que llegaron a la playa donde se quedarían.
Ese cumpleaños no lo pasaría tan sola como había planeado, pero no se sentía frustrada ni desanimada. Se sentía diferente. Sentía que pertenecía a algo, y no llevaba ni 24 horas conociendo a las personas que la rodeaban. Compartieron historias y risas.
Al día siguiente, en su cumpleaños, despertó temprano y caminó por la playa antes de que terminara de amanecer. Agradeció al universo. Conocer gente no era tan malo; incluso llegó a sentir cariño por todas las personas que había conocido el día anterior.
Entonces se preguntó: ¿qué pasaba con su entorno?, ¿por qué se sentía tan pequeña? Cuando volviera a casa, haría cambios. No era posible que se estuviera perdiendo de tanta gente maravillosa.
Quería ser querida. Quería reír todos los días. Quería tener amigos con quienes viajar y hacer planes.
Por un momento, se sintió sola otra vez, pero sus compañeros ya habían despertado y se acercaban con una taza de café. Le cantaron cumpleaños, la abrazaron y luego fueron de paseo por otras islas.
Mientras los escuchaba, no podía dejar de sonreír. Ese sentimiento era nuevo para ella. No quería que terminara el paseo, no quería volver a casa. Quería quedarse… incluso fantaseó con ser adoptada por alguna pareja; cualquiera estaría bien para ella.
¿Era posible? ¿Podía cambiar de familia? ¿Podía cerrar y abrir los ojos siendo otra persona?
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