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Cada uno muere por su propio veneno
Es que Alonso y yo teníamos años siendo pareja. Ese gordo con su cara de baboso me había sido infiel antes de casarnos, alucina. Y yo para joderlo cuando me enteré, tomé su celular y grabé en video toda la conversación desde su teléfono y lo subí desde allí a sus redes sociales para que sus amigos, su jefe, su familia y todo el mundo vean las porquerías que estaba haciendo. Incluso había fotos de ellos calatos. Así lo jodí a ese huevón.
Rafael Gutiérrez
17 de enero de 2026
18 min de lectura
María La Nieve – la picarona.
No me pregunte por su nombre porque la mayoría no nos conocemos por nuestro nombre real. Me dijo que se llamaba Alonso. No soy muy entusiasta de darle la contra a las personas, usted sabe, estamos para complacer en lo que podamos. Lo conozco desde ya hace años. Conversábamos respecto a sus viajes, cosas que le habían pasado en su casa, de su señora; porque Alonso a pesar de verse bastante joven era casado. A veces me traía un recuerdo de sus viajes. No tenía hijos, pero me comentó que estaba en un tratamiento para tener uno. Yo sí le comentaba de mis hijos, de lo que había hecho para las fiestas, de cómo estaba haciendo para los gastos del mes, cosas así. Nos tratábamos con mucha naturalidad. Disculpe que me quede callada, lo que pasa es que me sorprende cuando recuerdo qué tan rápido pasaron las cosas ese día y ahora él ya no está entre nosotros.
Y le digo que él era una buena persona porque desde el primer momento en que hablamos nos comenzamos a llevar bien. No era de esos callados que a veces se les siente avergonzados, de esos que sienten culpa por estar con otra mujer o como otros que simplemente sienten que son dueños de una como si nos hubiese comprado. Él era más natural, juguetón, pícaro, a veces; me habló desde el inicio como si ya nos conociéramos. Eso me gustó de él, su personalidad. Porque, así como usted, en este trabajo, también, tenemos que leer a la gente; quienes vienen para hacernos perder el tiempo, quienes son los más interesados, quienes simplemente son unos depravados. Leemos actitudes, hasta energías le diría, medio brujas somos, como dice una amiga; ni se imagina. Tenemos que cuidarnos de la gente que nos quieren hacer daño también y debemos estar atentas porque una se arriesga mucho con cada loco que pueda cruzar nuestra puerta.
Alonso se portaba bien conmigo. Y como a veces se crean lazos entre las personas cuando se frecuentan mucho. Disculpe que se me entrecorte la voz, pero es que me da pena y quisiera abrazar a mis hijos porque la vida se puede ir en pocos segundos. Como le seguía diciendo, luego de que nos despedimos me dijo que estaba apurado por irse. Me comentó que tenía que hacer una visita a unos familiares y tenía que comprar flores para llevarlas. No, no bebimos nada durante el tiempo que estuvo conmigo. A veces se bebía una gaseosa o compartíamos unos tragos, ya sabe, como amigos que comparten una cerveza. Pero nada más. No puedo estar bebiendo en horario de trabajo, no me da bien la cerveza tampoco. ¿Que si vi que se haya tomado algún medicamento conmigo o que yo le haya echado algo en su bebida? No, señor, ese no es mi rubro. Y sí, a veces la gente usa pastillas, pero entiendo que los que usan las pastillas tienen que hacerlo antes de llegar al local, porque sé que toma tiempo en hacer efecto. Alonso no creo que tuviese aún la necesidad de usar pastillas y si se tomó algo fue antes de entrar porque jamás lo he visto comer o empastillarse delante de mí.
Es una pena cómo se lo llevaron. De verdad, que se me parte el corazón recordar que se lo hayan cargado como si fuera un saco, arrastrándolo hacia la puerta. Mi amigo no se merecía un trato así. Sólo escuché un golpe fuerte, en seco, y varias personas que comienzan a gritar que lo paren, que lo muevan. Empezaron a hacer chistes antes que comenzará a convulsionar. Fue cuando salí a ver de curiosa y lo veo; lo reconocí por la camisa celeste que le ayudé a vestirse. Grité para que lo auxilien, grité que llamen a los de seguridad, pero como esos sólo saben tratar con borrachos y maleantes, se lo cargaron hasta la puerta del local, lo dejaron en la vereda. Suerte que había gente y era de día porque de lo contrario lo hubieran dejado en un basural. Dijeron que tienen órdenes de sacar cualquier molestia para la calle para que no intervenga la policía. Esos señores que de verdad no tienen corazón. Como si no tuvieran familia, lo sacaron como una escoria, un malandro; llevado a rastras cargado entre dos. No sé qué me haya impactado más: el verlo en el suelo o la manera tan vil que se lo llevaron; pero creo que eso fue lo último que lo mató. Sólo atinaron, creo, en llamar a los bomberos.
Cuando estuvimos juntos no noté nada raro en él. Llegó, conversamos y se fue. No hablamos mucho esta vez. Le repito lo vi un poco apurado. Es todo lo que puedo decir de él y que lo voy a extrañar. No puedo ir a su velorio, pero si me acerqué a usted, a pesar de que la gerencia ha prohibido que el personal y las chicas no nos metamos en problemas con la policía, es porque quisiera saber si conoce dónde lo van a enterrar. Es una persona que, al menos, merece ser llevada flores y, así como él lo hacía conmigo, poder visitar a mi amigo.
Ahora muchas chicas no quieren ir a trabajar hasta que venga un cura, dicen. Alguien que rece el local porque eso trae mala suerte ¿sabe? Un muerto en el local y todavía con la policía y fiscalía, como si este sitio fuera de mala muerte. Una mala racha que nos puede perseguir a todas. Ni modo. Algo debemos hacer para quitarnos este doble estigma. Aprovecharé también para guardar luto a mi amigo.
Joaquín Málaga - Entrometido colegiado
Cuénteme, pues, jefe, ahora ¿Qué ha pasado en el local de su principal auspiciador? No se moleste. Sabe que me gusta hacer chistes para romper el hielo. Sé que hay casos más escabrosos en la ciudad, pero un muerto en un prostíbulo siempre es pintoresco. Sobre todo, si es un gringo en esos lugares. Resume muy bien las costumbres ocultas de nuestra sociedad. Además, que mi profesión les tiene mucha estima a los lugares de bajo fondo y cantinas de mala muerte. Como periodista siempre nos persigue la bohemia. Tampoco seamos cínicos ya que grandes autores han escrito historias y novelas desde allí. Sino no sabe, empiece por leer a García Marquez. Pero vamos al fondo del asunto ¿Qué tiene para brindarme? Sé que el fallecido se llama Raúl Alonso Crespo Vera, de 36 años, ingeniero, casado – aunque esto no me sorprenda – sin hijos, un perro, vive en Miraflores; lo último es la más llamativo. ¿Algo más? ¿Sabe dónde trabaja? ¿la familia ya ha declarado ante ustedes? Ayudémonos con la información. No hay una historia acá, debe haber algo en este señor que recorría más de 1 hora para venir al puerto de la ciudad, sabiendo que por su barrio y otros lugares existen mejores ofertas. Quizás el gringo en el chongo era visto como un galán por las chicas, seguro se portaba bien con todas ellas y eso pueda haber traído los celos de algún parroquiano o de la gerencia.
Quizás por ahí salga la historia. A ver qué le parece: “Empresario de Miraflores fallece en prostíbulo del Callao”. Muy insípido ese titular, no tendría pegada. ¿Qué se le ocurre? Si me da alguna información podemos hacerla más llamativa, mira que a veces usted tiene vena periodística. De tu base han salido buenas chapas para las bandas de marcas y raqueteros. Sin embargo, aún no queda claro de qué ha muerto nuestro amigo. ¿No se habrá peleado con algún cafetal(1)?. Esos pueden ser celosos, si se enteran de que alguien quiere sacar a su mujer de la chamba. Esos pueden llegar hasta matar gente. No vaya a ser el típico gil que se enamora de una chica del local. Y es que siento que algo no cuadra ¿Por qué un tipo que tenía buena pinta venía a este lugar? Un tipo con dinero, con carro, esposa, buenos fines de semana; no tenía necesidades económicas ¿Sabe qué creo? … No se ría. A veces hago preguntas para responderlas, aunque usted ya sabe la respuesta: “Cada uno muere por su propio veneno”. Claro, le debía gustar un lugar tan de mala muerte a ese tipo. Ese sería su vacilón. Sería como su PBC(2), su pasta, su rica basura. Todos tenemos una.
Pero me dice que no hay orificio de bala. Entonces ¿Algún objeto punzocortante? Vamos deme algo o sino dígame a qué hora sale el informe policial. O me voy con los de la morgue que, ahora, son más accesibles que ustedes.
Sabe que trabajamos de la mano hace años, siempre compartimos buena información. No sé desde cuándo se han cerrado con este caso, porque la del ladrón de la semana pasada, el de la Av. Saenz Peña, al que casi linchan, al toque me pasaron la información. Ah, ya sé. Debe ser que no quieren que salga a la luz esta información por parte de la familia. Qué hipocresía. Bueno, entiendo que usted cumple órdenes. Aunque sabe que como periodista nuestro trabajo es siempre llegar a la verdad. ¿Por qué se debe saber? Porque es parte de nosotros, ese señor, nos dice algo de nosotros como sociedad. Quizás no estamos tan distanciados como nos hacen creer los políticos. No sólo el ají amarillo une a nuestra gastronomía y nos da la nacionalidad de peruanos.
Permítame teorizar con usted y quizás encontremos un hilo que haga lógica a este caso. No se ría que aquí en el campo hemos aprendido más que en nuestros pasillos de universidad. Veamos, en primer lugar, el tipo entra con un amigo y demoran como 40 minutos hasta que … ¿No me va a decir nada? Entiendo, no tiene tiempo. Bueno, bueno …Usted me indica por el medio que le abono para que me pase el informe policial. Por favor, que sea en PDF esta vez. El otro día su compañero me pasó una foto del informe. Parece que ese se ha peleado con la tecnología. Nos estamos comunicando.
Gerónimo Egúsquiza – Mobiliario parlante
Mire jefe que la única razón por la que he aceptado hablar con usted es porque mi sobrino es su promoción de suboficiales y me dijo que quería tener información de lo que pasó ese día con el finado. Le diré que a veces esas cosas pasan, o sea, a cualquiera le llega la pelona y lo reclama. Tengo entendido que eso fue. Aunque la gente se pone a hablar de que fue Raúl, el esposo de Carmen, que le tenía celos. Otros dicen que vieron a alguien que le metió un golpe en la nuca cuando caminaba en los pasillos. Ese señor, no sé su nombre, ¿Ah?, ¿Se llamaba Alonso? Bueno, el finado le decimos. Era un paganini(3). Lo veía dos veces al mes en promedio, no era como un asiduo, como los que paran dos o tres veces a la semana; pero era una cara conocida. Entre los que nos conocemos sí lo ubicamos. Verá, no es que la gente no se conozca, solo que no se hablan entre ellos, no es muy común que encuentren amistades in situ, sabe a lo que me refiero. A lo mucho me hablan a mí, me piden información del día, del local, de las chicas; pero es que yo soy casi del mobiliario. Como le digo, el Colorado era ubicado por la gente.
Como ya sabrá, jefe, allá no invierten en cámaras ni seguridad en la puerta para verificar que la gente no porte armas. La administración está más preocupada en que paguen un tique y consuman. Eso sí ha sido riesgoso porque he visto que en otros lugares hay casos de violencia donde han cortado a una chica. Al menos, nos estamos salvando con eso. Pero de lo que me contaron los de seguridad es que lo encontraron tendido en boca abajo. Una de las chicas del pasadizo dice que gritaba, seguro lo vio convulsionar, y se lo jalaron. Para evitar esos problemas siempre sacan a la gente que se pone mal, no queremos más luces sobre el negocio, no podemos darnos el lujo de cerrar ni que salga luego en la prensa hablando de muertes, como si matáramos acá adentro. Eso puede ser en otro barrio, pero aquí no. Usted sabe. Hay que cuidar lo poco de imagen que nos queda.
Él venía con un amigo y sé que ese amigo fue que lo cargó al final con un taxista porque no llegaba la ambulancia. Creo que ese amigo llamó a la policía porque creía que lo habían tumbao’ adentro. Se lo llevaron al hospital más cercano supongo. Pero de que estuvo botado como media hora más o menos, eso me enteré porque el negro Apaza me dijo que el finado estaba pálido. Seguro que tenía una conocida que visitaba, algunos tienen una o más. Ese debía de tener algunas amigas adentro, aunque no sabría decirle quiénes serían. Eso sí, tenía su pinta el pata, quizás se habrá enamorado de una de las chicas. Eso es lo que también está suponiendo un periodista. Ha pasado por acá preguntando también, consultando a la gente, veo que en la puerta espera a algunas caras conocidas para indagar. Sé que algunos sapos cuentan cosas que no son ciertas, seguro le están metiendo cuento.
Lo que le puedo decir es que lo encontraron tirado en el pasillo, convulsionando. Pero no hubo rastro de sangre, de un disparo o corte. Hubiera sonado el disparo, quizás más gente hubiese salido lastimada. ¿De cuchillo? bien difícil que alguien lo apuñale y no lo vean. Porque siempre habrá un sapo que hable, como yo ahora. Aunque alguien dice que lo golpearon en la cabeza, pero tampoco se sabe bien qué pasó. Para mí que murió de un momento a otro, fácil le falló el bobo, jefe. Así como cuando te toca, te toca. Estaba muchacho. ¿Ya encontró al amigo que lo llevó? Porque es todo lo que puedo decir del finado, que dijo que se llama Alonso.
Ricardo Crespo – Don Ciccio
Buenas tardes, capitán, le presento a mi abogado de confianza, Alberto Valdivieso. Tome asiento, por favor. Agradezco el tiempo que me brinda para poder conversar este tema personal. Como sabrá mi hijo ha muerto en situaciones poco claras y quisiera que me comente que ha podido averiguar su equipo sobre la investigación. Le adelanto que de lo que tengo entendido es que a Alonso lo encontraron tirado en el pasadizo de... ejem, del prostíbulo ese. Pepe, que es amigo de la familia, me comentó que estaba caminando y de golpe, se desvanece y se escucha el ruido de su cuerpo contra el suelo. Pero que él no vio a nadie que se acercara a mi hijo, algún atacante entiende, porque además se encontraban distanciados. Aunque también me dice que había mucha gente en el lugar. Disculpe que me ofusque tanto, su madre y yo estamos muy consternados de la muerte prematura de Alonso. Nosotros creemos que alguien lo ha atacado, sino de manera violenta, pueda ser a través de un envenenamiento, algo que lo hayan hecho tomar.
Mire, sobre esa pregunta, mi hijo tomaba pastillas para la presión porque en nuestra familia padecemos de esa condición. Pero otras cosas no me parecen que tomara, porque se notaría. Lo he visto tomar alcohol normal, pues, en reuniones y eso. Nunca ha sido de esos fumones como sus primos, los hijos de mi hermano, que son artistas, dicen, esos barranquinos. A ellos sí los he notado cuando usan hierba, ese olor es reconocible. Sin embargo, Alonso no estaba en esa onda tampoco con drogas fuertes.
Lo que yo quisiera, capitán, es que se haga un trabajo prolijo porque a raíz de que salió esa noticia de que mi hijo murió dentro de un prostíbulo, mi familia se ha visto envuelta en un escándalo interfamiliar, espero que usted comprenda. Porque sospechamos que su hay intereses que están detrás de esto. Hay unos temas legales que … ¿Perdón? Un momento… Ok, sólo puedo decir hay aspectos contractuales que, más allá de un tema monetario, mancillan la memoria de mi hijo. Entiendo que el parte policiaco indica que él fallece “en un estacionamiento”. Eso debe quedar claro para la justicia, porque ese parte es lo que primaría, así como el testimonio de Pepe. Ahora, el examen toxicológico no indica que haya encontrado rastros de cocaína u otras drogas más fuertes ¿No? Sino ¿qué se encontró entonces? ….
Ya veo, ya veo. Pero esa sustancia no es ilegal, entiendo que la puedes comprar en cualquier farmacia sin receta. Mira, capitán, mi hijo pueda ser que haya querido probar ese tipo de sustancias que cualquiera de nosotros también hayamos tenido la curiosidad. No, no es que quiera suavizar el tema; sino que me parece que una droga como esa la dan a muchos en la calle. Ok, capitán, entiendo; sin embargo, ¿eso puede ser lo suficientemente fuerte como para causarle un paro cardiaco? Bueno, buscaré información sobre eso. Voy a consultar con algunos médicos que me puedan dar razón sobre ello. Me parece que la confusión de pastillas pueda venir desde el domicilio donde vivía. Voy a llegar al fondo del asunto y cuando tenga las cosas más claras, también iré a ver a ese periodista de pacotilla que sacó esa nota sin tener la verdad en sus manos. No sabe que le hace daño a la gente publicando estupideces y mentiras con el único fin de vender un pasquín. Mi mujer casi se muere al leer esa noticia de mierda. Pero las cosas a su debido momento.
Gracias por su tiempo, Alberto estará poniéndose en contacto con usted y envíele saludos al comisario. De verdad, mis felicitaciones a todo el equipo que tienen porque han demostrado gran profesionalismo y nos están ayudando para que las cosas salgan a la luz de una manera profesional. Sí, pierda cuidado que estaremos apoyando a la comisaría cuando nos necesiten también.
Emilia Aliaga – Preciosa
Puta mare, no sabes. Es que Alonso y yo teníamos años siendo pareja. Ese gordo con su cara de baboso me había sido infiel antes de casarnos, alucina. Y yo para joderlo cuando me enteré, tomé su celular y grabé en video toda la conversación desde su teléfono y lo subí desde allí a sus redes sociales para que sus amigos, su jefe, su familia y todo el mundo vean las porquerías que estaba haciendo. Incluso había fotos de ellos calatos. Así lo jodí a ese huevón. Ahora me río, pero, en su momento, fue una mierda; porque él me denunció por las fotos de la chica desnuda que aparecía. Era una huevona que trabajaba con él. Me denuncia y yo me negaba, obvio. Pero se lo merecía esa basura por haberme hecho eso. Un chongazo porque su denuncia se elevó a fiscalía, tuve que contratar abogado. Puta, me asusté un culo, huevona, porque también los abogados cobran por horas. Al final lo busqué, conversamos un montón y regresamos a los meses. Lo perdoné, pues, también una cagada lo que hice; aunque le dije que tenía que dejar su chamba, a la huevona esa y me hizo caso. Alucina.
Luego de que regresamos como que las cosas se arreglaron, mantuvimos nuestra relación en secreto como por seis meses. Estábamos chill (relajados). Mi familia y la de él no sabían y es que andábamos bien palteados también por el escándalo que se armó. O sea, ya la habíamos cagado cuando regresado por eso estuvimos como saliendo como unos amantes. Hasta que un día le planteo que debemos ya casarnos, formalizar, porque ya estábamos grandes y no podíamos estar como “enamoraditos de fin de semana”. Hay que pasar al siguiente nivel, le dije al gordo, y hablamos sobre tener una familia, un hijo, una casa, carro. Comenzamos a ilusionarnos bien bacán en ese momento. Bien feeling(4) fue eso. Nos armamos de valor y ¡zas! Se lo contamos a nuestras familias. Sí, sí; no voy a entrar en los pormenores ¿ya para qué?
Lo que sucedió fue que se apareció su viejo un día en mi casa con un abogado. Yo lo manyaba de algunas reuniones y siempre era como un señor serio. Ahí me enteré de que su familia venía de Huánuco y tenían plata. No sé cómo mierda Alonso me había ocultado eso porque tampoco era que llamase mucho la atención con las cosas que tenía. Siempre era medio huevonazo con algunas cosas como que no tenía un carrazo, relojes, no se compraba su ropa en las tiendas por departamento (Yo lo había acompañado muchas veces a comprar a Polvos Rosados(5)); pero como te digo, sabía ocultar sus temas personales. El señor me dijo que respetaba la decisión de su hijo, ‘pero sin embargo’ tenía que hacer unos arreglos legales ya que la empresa era un legado familiar y que consideraba que no podía quedar sólo en manos de Alonso, en caso pasase algo. No sabes cómo me llegó al pincho, huevona, que venga a ponerme condiciones para casarme con ese cojudo. Como si yo quisiera quedarme con una empresa. Pa’ colmo le estaba haciendo un favor en casarme con su hijo.
Firmé las condiciones del matrimonio, alucina, que ofrecía un capital para nuestra familia que eran como regalías de la empresa y condiciones para el divorcio o separación, si se diera. Para eso también llamé a un abogado que me consiguió un viejo amigo de la universidad. No pude negociar mucho, pero sabía que había una condición de que si nos divorciáramos a razón de que Alonso me sea infiel y tenga alguna consecuencia en mi salud o algo, yo podía obtener 80% de ese patrimonio. Este es el punto que jode toda mi situación, aluuuu... Porque si no fuera porque sale en ese pasquín horrible que Alonso habría muerto en un prostíbulo del Callao nadie hubiese puesto el grito en el cielo. Pensaron que era yo quien habría pagado para que salga esa nota. Yo no tengo plata para gastar en esas cojudeces.
Yo me entero cuando me llama José Francisco, me dice que estaban en La Punta con Alonso, comiendo picarones y se desvaneció. Me llamaba desde emergencias y que vaya rápido porque necesitaban un familiar. Y yo, la esposa cojuda, tenía que ir a ver a mi pobre marido en el hospital. Pero a mí me entra la duda desde el momento en que me dicen que estaban en La Punta y se fueron a un hospital mucho más lejos. En ese momento llega la policía. Pensé que le habían disparado o que la situación fuese más grave. Un policía comienza a hacerle preguntas a Pepe y no entendía qué hacía la policía si Alonso se había desvanecido en la calle, supuestamente. Pensé que fueron atracados, robados de alguna forma. Veo la cara del alcahuete de su amigo que hablaba más bajo, se contradecía. Para ese entonces mi cabeza estaba en otra.
Alonso muere ese mismo día, infarto dicen los doctores. Pero me queda la duda, porque no sufría del corazón, aparentemente; la autopsia nunca me la dieron a pesar de que se lo pedí mil veces, yo era la esposa. Una burocracia de mierda para que me den los resultados y no llegaron a darme nada. Para mí desde entonces me parecía que algo no andaba bien. Y allí cuando comienzo a sospechar del papá de Alonso, don Ricardo. Quizás, pensé que ese señor con su abogado estaban metiéndose en este tema para que no sepa que algo malo había pasado y tenga que ver el tema de ese dinero ¿manyas?
Lo enterramos y no tuve cercanía con su familia. Me llegaban al pincho esos cojudos. Yo sospechaba mucho de ellos. No que lo hayan matado, pero que me estaban ocultando cosas del putañero de mi marido. Alucina, que en esos momentos comencé a entrar en un cuadro de ansiedad por no saber lo que había sucedido en verdad. Estaba DE-SES-PE-RA-DA, cojuda. No te rías, carajo, que lo que te cuento es serio, estaba hasta el pincho. La cosa, para ir resumiendo, es que Carla me dice que conoce a un brujo piurano que tiene conexión con el “más allá”, que me puede contactar con el espíritu de Alonso. En ese momento yo ya aceptaba cualquier cosa y fuimos. Llegamos a un lugar en Breña, bien feito, para qué… Bueno, el tema es que el señor, piurano, comienza a entrar en trance. Con la foto de Alonso y unas camisas que llevé, por si acaso, empieza a hablar y me dice en una “¿Por qué querías matarme, Emilia?” Puta madre, dije…
En ese momento me quedé pasmada porque no creí que ese cojudo haya pensado en que lo quiera matar, yo quería saber qué había pasado y el huevón, desde el más allá, me estaba echando la culpa de su desgracia, que ahora era mía. En ese momento le dije “Tú estás bien cojudo. Yo no sabía ni dónde andabas y cómo te iba a matar.” “Me cambiaste las pastillas del frasco de mi cajón de dormir…”, dijo el señor con los ojos totalmente en blanco. Me asé un pincho porque el señor comenzaba a decir que yo lo había matada, me dieron ganas de meterle un puñete, alucina. Pero, como soy medio picona, le grité: “Si no sabes darte cuenta cuáles son las pastillas que tienes que tomarte, entonces estás bien muerto…”. Lo que no sabía es que este brujo era un enfermo que grababa sus sesiones y las subía al internet. De ahí, creo, que llega a manos de la policía. Con eso empiezan a armar un chongazo, huevona, diciendo que yo había planeado la muerte de Alonso. Hasta querían poner de compinche al periodista que estaba investigando la muerte en el puterío ese.
Yo no lo maté a ese huevón, pues. Si ni sé qué hacía o dónde estaba, ¿Cómo voy a planear esas cosas? Alucina que he vendido muchas cosas para costear esto. Estoy aquí ahora esperando que empiecen todo el juicio para mostrar que no he cometido nada. Mis amigos me están ayudando un montón para pagar el abogado. ¿El que me visita? Él es un amigo de toda la vida, a él lo he tenido siempre a mi lado, aunque nos distanciamos cuando regresé con Alonso. Pero ahí se ven a los verdaderos amigos, en las buenas y sobre todo en las malas. Es un pan mi Fer, me está apoyando con la venta de artesanías que hacemos acá. Me ha dicho que ha creado una cuenta en redes y que nos está yendo bien, la gente se ha enganchado con el trabajo que he estado haciendo. Si entras al grupo de artesanías le digo que suba tus trabajos para así ganar platita mientras estamos acá.
1. Cafetal: De la derivación de caficho. Proxeneta
2. PBC: producto intermedio en el proceso de extracción y purificación del clorhidrato cocaína en el que se utilizan solventes orgánicos como éter, tolueno o kerosene y otros productos como ácido sulfúrico. El producto obtenido es a su vez adulterado con talco, lactosa, etc. Se fuma solo o mezclado con tabaco o marihuana, o con ambos – Resumen de DEVIDA. (2013)
3. Dícese de las personas que suelen pasar horas en un cuarto con las prostitutas.
4. Se hace referencia principalmente a momentos o situaciones emotivas.
5. Lugar de venta de productos adulterados o de contrabando. Generalmente es una reventa que proviene de los lugares más peligrosos de Lima. Pero que la gente de la zona más cercana se alucina que tiene calle por comprar ahí. Fuente: Yo.
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