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Horas de ocio

  • pedrocasusol
  • 23 mar
  • 8 Min. de lectura

Escribe: Raúl L. Vargas


Caminaba rumbo al bar con unos jeans negros y un polo camisero color verde que usaba a menudo. La luna llena alumbraba su camino.


Llegó al bar acordado, ni bien llegar se encontró con personas haciendo cola para tomarse fotos con figuras de ficción tamaño real, los guardias de seguridad revisaban a las personas antes de pasar adentro.


Era un bar relativamente nuevo en la zona, su amigo sugirió ir ahí y darle un vistazo juntos. El ambiente era moderno, iluminado y bastante elegante a su perspectiva. Las mesas eran de aluminio, las sillas estaban revestidas y bien acolchonadas. Casi todas las mesas estaban llenas y los camareros atendían los pedidos de los comensales.


Era la primera vez que entraba en un bar con estas características, buscó a su amigo con la mirada y no lo halló. Se quedó parado en medio del local largos segundos, por lo que un camarero se acercó a ayudarlo, le preguntó si tenía alguna mesa ya reservada o si deseaba alguna para que lo pudiera ayudar, le comentó que estaba esperando a un amigo, pero que al parecer aún no había llegado, a lo que el camarero le recomendó esperarlo sentado en la barra para evitar la fatiga, dio las gracias y tomó en cuenta la sugerencia brindada.


Se sentó en uno de los taburetes de la larga barra. Al instante el barman se le acercó y le dijo:


-Buenas noches, señor. ¿Qué le puedo servir?


-Buenas noches. Sírveme una trigo.


-Correcto. ¿Desea personal o la botella de 630ml?


-Mi amigo es tardón, dame la grande, de ser posible con un pingüino adentro.


-A la orden.


Pasado un par de minutos el barman se acercó con una botella de Cusqueña trigo y un vaso, acercó a él el vaso y pasó a destapar la cerveza, luego también le brindó la botella. Dijo listo señor, buen provecho, se sirvió el primer vaso de la noche, bebió el primer trago y dio las gracias por tan maravillosa bebida. Sacó su celular de su bolsillo, tomó una foto a la cerveza y su vaso y se la envió a Pool con el comentario: seguro me termino esta botella y ni siquiera vas a llegar. Pool se rio y le respondió que ya estaba muy cerca. Abrió la aplicación de Instagram y se puso a ver las historias como distracción, pero estaba atento a la puerta de ingreso del bar, así como también de la presencia de los comensales ubicados en las mesas. Después de unos minutos vio que Pool ingresaba al bar con una postura muy relajada con las manos en los bolsillos de sus shorts, silbando, lo buscó en el bar con la mirada, lo ubicó y luego se acercó a la barra.


-Buenas noches, Kevin. Lo saludó golpeándolo al hombro.


-Buenas noches, Pool. ¿Qué tal estás? Devolvió el golpe en el hombro.


-Bien, aunque algo ofendido.


-¿Y a qué se debe tu ofensa?


-Se debe a que sólo veo una cerveza junto a ti y no más. -Hizo un gesto de indignación y luego se rio.


-Jajaja, voy a pedir algunas más de mi parte, pero no las he pedido porque ya sabes que se calientan.


-Buena salida. ¿Y qué tal la chamba? Llamó al barman y le pidió un vaso extra.


-Va bien, no excelente, pero bien al fin. Vació su vaso y pidió un par más de cervezas.


-¿Y la familia? Se sirvió un vaso de cerveza y lo chocó con el vaso de Kevin y le dijo salud.


-Salud. Todos muy bien gracias a Dios. ¿Y tú qué cuentas?


-Todo muy bien por ahora, he obtenido algunos campeonatos de tenis de mesa, en mi familia todos bien, sólo mi viejita que se me pone mal de vez en cuando, lo bueno cada vez menos que antes.


-¿Cómo obtienes tantos campeonatos? Jajajajaja, con razón, te veo cada vez más cachetón.


-Jajajaja. Oe mierda que estás queriendo insinuar. No soy tú por si acaso.


-Jajaja. ¿Entonces cuál es la verdad del asunto?


-Pucha, la verdad es que yo le paso las fijas a mi presidente y cómo anda ganando casi siempre, le exijo que me ponga arbitrar en campeonatos nacionales como internacionales.


-¿A qué te refieres con las fijas? ¿Y qué casi siempre gana?


-Me refiero a las apuestas deportivas, para ser específico fútbol.


-¿Y serio ganan?


-Claro que sí, las apuestas mes a mes me hacen ganar la mitad de mi sueldo, también me han ayudado a construir mi casa.


-¿Qué hablas? -Se sirvió otro vaso de cerveza y golpeó la barra.


-Si es por eso que las 6 próximas botellas irán de parte mía.


-Y yo creyendo que estabas muy mal económicamente. Resopló y se sirvió otro vaso de cerveza.


-Estoy bien económicamente, pero ya sabes intento siempre ser perfil bajo, esto te lo digo sólo a ti porque eres como un hermano, si deseas te puedo dar las fijas también a ti. Lo que si te digo analizar es estresante, al comienzo no podía dormir y estaba ansioso viendo los partidos, hasta que decidí pagar a un tipster y también revisar algunas aplicaciones de pronóstico. Si me sobra tiempo de vez en cuando reviso los resúmenes y también noticias deportivas.


-Es un poco complejo para mí entender las apuestas, pero me sorprende todo lo que cuentas.


-Es chévere, pero una vez que estás dentro, es complejo salir. Esto último lo dijo un poco melancólico.


-¿Has intentado dejarlo?


-Muchas veces sí, pero el estilo de vida que llevo ahora mismo, con mi sueldo no me alcanzaría, a las justas me serviría para la comida, los servicios, pasajes y casi o nada de ocio.


-Bueno, mejor sigue con lo tuyo, haré como que no me has contado nada. Se tapó los oídos y se puso a reír.


-Jajaja, tú siempre siendo un imbécil. Se sirvió otro vaso de cerveza, tomó y con señas le pidió 2 botellas más al barman.


-Ufff, qué fácil era antes cuando éramos niños, no teníamos que pensar en dinero y mujeres, lo único era ver dibujos, llenar álbumes, coleccionar taps, trompo, canicas, salir a la calle a jugar con amigos y lo más complicado era estudiar. Lo dijo con una voz de anhelo y nostalgia.


-Sí, que rápido pasan los años, por ahí otra cosa difícil era ayudar en actividades de la casa.


-Jajaja, pero son cosas que seguimos haciendo de grandes. ¿O ya no haces nada en casa?


-Sí, sigo ayudando a mi viejita, sabes que sólo la tengo a ella. Mmm…Cambiando de tema. ¿Te recuerdas a Eva?


-¿De qué Eva estás hablando? -Llevó su mano derecha a su cara y se puso a buscarla en sus recuerdos.


-¿Serio no la recuerdas? Se sirvió otro vaso más de cerveza y se puso a reír.


-Dame pistas, porque serio no la recuerdo. -Se sirvió otro vaso más de cerveza y resopló.


-Jajajaja. Tal vez, amigo, tu mente no la recuerde, pero tus manos sí.


-¿Cómo que mis manos sí? De que carajos estás hablando. -Enrojeció su rostro y golpeó la barra con su mano.


El barman se acercó a ellos y les dijo:


“¿Todo bien señores o necesitan algo?”.


-Todo muy bien -dijeron ambos. Pool enrojeció también su rostro con un poco de vergüenza-. Por favor, dame una cajetilla de Lucky Strike.


-¿Qué sabor desea? Tenemos Mora, sandilla, menta y naranja.


-Dame uno de sandilla.


-A la orden. -Le entregó una caja de cigarrillos y se alejó de ellos.


-¿Ya vez lo que ocasionas? Sacó un cigarrillo de la caja, lo llevó a sus labios, lo encendió y procedió a darle la primera pitada.


-Reaccioné así por las tonterías que estás hablando y acusándome. -Lo dijo resignado, estiró su mano hacia la caja de cigarrillos, se hizo de uno, se lo llevó a sus labios, lo encendió y le dio una larga pitada.


-¡Que buena mierda!


-Confirmo, qué buen cigarro, aunque los habanos y los Hamilton siguen siendo mejores.


-¿Qué? -Inclinó su cuerpo hacia delante con exageración, llevó su mano hacia el cuello del polo de Kevin y tiró un poco de él hacia adelante.


-Jajaja, pero sí es la pura verdad, esto es un cigarro para mujeres y maricas.


-¡No jodas, perra! Hamilton es un cigarro de viejos, tanto es así que solo hay la versión normal y mentolado. -Lo soltó del cuello de su polo, porque el barman y los demás asistentes voltearon a verlos con una mirada dura y de desaprobación.


-Jajaja, ya ves cómo te jode que uno tire factos, en cambio el señor sólo lanza fakes news.


-Tú piensas que eran falacias, mas todo lo que dije era verdad. ¿Ya no te acuerdas cuándo le tocaste el culo a Eva y tu justificación fue qué no estabas atento? -Se sirvió otro vaso de cerveza al ras.


-Jajaja, eso pasó porque yo estaba de espaldas, ustedes sabían que ella estaba detrás de mi y en vez de advertirme, me insistían que les pase rápido lo que necesitaban del cajón. Yo la toqué de casualidad y no apropósito. Enrojeció mucho al aclarar y recordar dicho suceso bochornoso.


-Jajajajaja, cada vez que lo recuerdo solo me mato de risa, toma rápido y vámonos, que todos nos están viendo con sus caras de mierda. Volvió a servirse al ras del vaso.


-Jajajaja. Bien, pide la cuenta y paga todo por pendejo. Se sirvió igual que Pool.


-Jajajaja. Voy a pagar, pero tú vas a pagar la cena y 3 cervezas más.


-Mmm… Me parece justo. Aunque pensándolo bien, deberías pagar todo incluso la cena por ser causante de este escándalo.


-¡Aaah yo! Yo tendré la culpa de que tú seas un pinche impulsivo. -Se molestó y se volvió a servir al ras del vaso.


-Tú hiciste la puta broma, yo no. -Volvió a servirse al ras.


-Ya te dije, yo hice la broma, pero no fui yo el que reaccionó. ¿Cuál es peor hacer la broma o reaccionar a ella? Volvió a servirse al ras.


-Sin duda hacerla, porque si no hubieras dicho nada, seguiríamos tomando tranquilos.


-No, pendejo lo peor es reaccionar como tú lo haces.


-¿Y tú si reaccionas bien? Yo sólo levanté la voz y golpeé la barra, en cambio tu me jalaste del cuello del polo, cualquiera ha pensado o podido pensar que quieres comenzar una riña. -Resopló y se volvió a servir al ras.


-Bueno creo que ambos tenemos la culpa, tanto tú como yo hemos reaccionado mal. Lo dijo un poco triste.


-Tienes razón, te pido perdón. -Estiró su mano y la llevó a la mano de Pool, ambos se dieron un apretón de manos, luego se golpearon suavemente en el hombro.


-Listo, solucionado, terminemos esta chela y vámonos.


-Si todos los problemas se solucionaran, así conversando, todo sería más fácil.


-Claro que sí. -Se sirvió el último vaso de cerveza.


-Hazme un favor. Su cara se iba aclarando más de lo normal y pequeñas gotas de sudor iban perlando su amplia frente.


-¿Qué te pasa? ¿Te encuentras bien?


-Sí, lo que pasa es que necesito ir al baño, hace rato quería ir, pero no deseaba dejarte solo.


-Jajajajaja. Puta madre qué pendejo, de todas las huevadas que has dicho y hecho esta noche, esta petición es la más pendeja de todas.


-Jajaja, sí. ¿Pero me vas a acompañar o no? -Puso una cara de seriedad.


-Jajaja. Está bien. Vamos, además ya se acabó la chela.


Se pararon de sus respectivos asientos, pagaron y dieron las gracias al barman por la atención brindada. Entraron al baño del bar, luego salieron presurosos.


Ya en la calle se despidieron, prometieron regresar a lugares tradicionales para libar y no volver a locales con temática. Disfrutaron las últimas horas de ocio del fin de semana, antes de volver a sus tormentosas rutinas.



 

 
 
 

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